El último sacrificio del dios druídico

El druida comunicó a la asamblea mi pedido, aún asi mis fieles se negaron rotunadamente argumentando que el dios siempre pedía sangre aún sin requerirla. Era necesario cumplir lo escrito, ayunar entre luna llena y luna llena y realizar el rito en las festividades anuales, donde saldría famélico y luego de los sacrificios adquiriría un aspecto rollizo como la primavera que se avecinaba.
Mael trató hacerles comprender que era lógico que después del Fuego mortal necesitara renovadas fuerzas para crear al nuevo dios. Pero los obstinados druidas no cedían.
Mi furia y desesperación fué en aumento hasta hacerse notar mediante un rugido feroz y a propósito descarado, que manifesté desde mi cámara subterránea. Esto aterrorizó de tal forma a la asamblea que se retrageron. Era el momento oportuno para comunicarme nuevamente con el druida que en ésos momento estaba dudando de su destino y veía mas que como una posibilidad la idea de huir con los poderes que se le brindaran. Sí, me convenía. Era lo que yo deseaba.
Inmediatamente, y para sobresalto del mismo, le transmití mi ira y mis condiciones para brindarle la Magia: él me relataría a detalle cómo es que logró escapar ese dios Marius y a cambio le proporcionaría la sangre. El druida no solo aceptó, sino que me ofreció huir juntos, a lo que acepté inmediatamente. Yo solo deseaba salir del Roble.
No fué fácil para Mael convencer a los fieles de ofrecerme el sacrificio que requería pero así lo hicieron permitiendo al futuro dios entrar junto con él en la cámara escavada dentro del roble.
En cuanto ví aparecer al sentenciado, me abalancé sobre él desangrandolo con toda mi furia y exasperación. Mael estaba titubeante, pero no le dí la oportunidad de pensar siquiera en moverse. Lancé no se hacia donde al cadaver y tomé por los hombros al druida sacudiendolo y presionandolo con antinatural fuerza (por poco y le destrozo el hombro) exigiéndole me hablara de Marius y me revelara la forma de huir de el encierro de los dioses.
Fue en ése momento en el que me explicó con la mente (ya que no podía hablar debido a mi presión ) que no era un gran misterio, sino que solo era cuestion de utilizar los dones sobrenaturales y encaramarnos a las copas de los árboles a gran velocidad.
Lo comprendí, lo ví en su mente. Le hice saber que debía guiarme ya que yo no conocía el mundo porque había permanecido cientos de años encerrado en el Gran árbol. Mael aceptó y sentado ésto, era momento de cumplir con mi palabra.
Lo transformé, le clavé los colmillos y bebí de él para posteriormente renacerlo con mi sangre. El milagro se obró y esperamos el momento preciso para salir. Unimos nuestras fuerzas, derribamos la puerta e iniciamos la huida que para mi sorpresa fué de lo más sencillo.
Podría haberlo hecho hace siglos, pero yo no sabía. Podría hacer lo que se me antojara, pero yo no lo sabía. Tantos siglos encerrado. Todo se lo debía a Mael. Ahora lo necesitaba, sería su compañero y él, el mío, mi apoyo, mi guía en el mundo real donde los mortales no eran sacrificios sino que yo mismo, un dios, corría peligro por su causa.
Todo me sorprendía y lo sigue haciendo ahora, me asustaba he de admitirlo, de muchos objetos que los mortales eran capaces de entender, crear y manejar. Lo más sorprendente fué ver que ellos, los mortales, convivían entre ellos y que existía una variedad de creencias ajenas a los ritos de los que yo había sido partícipe.
Ahhh que puedo decir.. Era tan ingenuo como un mortal recién nacido...
¿Es acaso posible expresar la magnitud de lo infinitamente desconocido?
Me volví un ser curioso y afectuoso, descubrí que era un ser paciente, en libertad. Necesitaba conocerme incluso a mi mismo.
Mi vida con Mael el druida era muy agradable. A lo largo de los años fuí conociéndolo más.. Sí, era un ser que podría exasperar al más paciente, era muy irritable, orgulloso al extremo y bastante explosivo. Pero yo, sabía comprenderlo, como ya he mencionado mi paciencia me impresionaba incluso a mí. Sus ataques de rabia y desesperación lograban en algunos casos causarme gracia. Claro, algunas otras su irracionalidad lograba despertar en mí al dios fúrico. Pero eran casos muy remotos. Quizá era que yo lo quería, si, eso era. Mael representaba la libertad y la compañía.
No estoy muy seguro de ello, pero supongo que Mael me temía, sabía que era infinitamente más poderoso y antiguo que él. Sin embargo, también me reservaba cariño. Sentimiento muy dificil de reconocer para él, sobre todo de demostrar. Pero como todos los seres, tenía un lado sensible que yo conocía y sabía dominar. Así nos conocíamos mutuamente y lograbamos convivír.
Pasaron los años, aprendímos mucho juntos, cazábamos en cuidades grandes, jugábamos con los mortales y compartíamos muchas noches en la exploración de nuevas ciudades y seres. Aveces topábamos con otros, me refiero a otros dioses, ellos nos molestaban y por tanto los eliminábamos.
Uno de nuestros destinos fué Roma. Era la cuidad ideal para cazar mortales malignos y eliminar dioses quemados que buscaban nuestra sangre.
Y fué en ésta cuidad que una noche, cuando caminábamos por las calles, Mael fué reconocido por un dios que estaba justo a nuestro costado permitiéndonos el paso. Ese ser no era cualquier dios. ¡Era el dios fugitivo¡ El ser llamado Marius.
Ellos, se miraron a los ojos un momento, luego, el ser me miró. ¿Qué aspecto presentaba yo? Bueno, lo describiré con palabras de ése dios:
"..era mucho más alto e infinitamente más fuerte. Tenía la piel de color marrón oscuro, seguramente por haberse abrasado durante el pavoroso incendio."
"El segundo vampiro tenía la cara oronda de rasgos francos y amables, con los ojos grandes, negros y escrutadores, la boca carnosa y bien proporcionada y el pelo negro ondulado."
"...El vampiro de piel tostada que me observaba con una mezcla de ingenuidad y simpatía"
Yo solo podía observar a ése ser con un sentimiento agradable. No tenía por que odiarlo o repudiarlo, al contrario me recorría una curiosidad fascinante.
Ahh pacientes visitantes.. he desvelado aqui otra etapa de mi historia, llegando a otro punto crucial en mi vida: Conocer personalmente al dios fugitivo: Marius. El dios que según Mael había causado graves daños a su asamblea y a su fe.
Espero éste relato los satisfaga. Por el momento, dejaré aqui mi historia esperando su próxima visita y sus comentarios, muestra de la misma.
Nuevamente bienvenidos sean.

3 Comments:
Agradezco Luscious tu agradable visita a mi blogg, en verdad es de tomarse en cuenta.
Si, fué dificil mi renacer al salir del roble. La completa ingenuidad. Sin embargo al beber de mis sacrificios personales, logré comprender más rápidamente. Aprendimos Mael y yo juntos del mundo que se abría ante nosotros fuera del bosque.
Nuevamente reitero mi agradecimiento, Luscious, sabes que es un placer siempre nuestros encuentros.
Serás siempre bienvenido,las veces que desees estar aqui y porsupuesto cualquier comentario, duda etc, serán mas que bien recibidos y no dudes que los contestaré en cuanto tenga posibilidad.
Lilith hermosa, me complace tu visita.
Si, el café. *Sonríe*
Que puedo decirte sino que eres un ser especial para mi y que tu visita y tus palabras me alientan a seguir con mi historia que no sé hasta donde resista mi corazón recordar.
Querida, te mando un abrazo también y espero seguir viéndote en la Isla..
Gracias por tu visita.
Hermosa Dama del Viento, me alegra tu visita en verdad. Agradezco tus comentarios acerca de mi expresión.
Precisamente para ésto cree mi blogg, no solo para mi y mis desahogos, sino para que seres como ustedes que desean conocer acerca de mi puedan hacerlo.
Sabes que puedes hacerlo cuando desees, querida Dama.
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