Ogham

Cada una de las teclas que mis pálidas manos presiona añaden símbolos en la nada, con fines que culaquiera puede tener..
Tú.. y los demás que junto contigo, quizá a millones de kilómetros, observan éste relato, pueden no creerlo, hasta ignorarlo o tal vez sentir en su interior una morbosa curiosidad de la mínima posibilidad de que ésto sea real y siguen leyendo. Puedes ser incluso un dios que ingiere sangre como yo, un ser que existe por que Ellas existen, porque tu voluntad aún no merma.
Soy Avicus, el dios del Roble, el de la memoria mutilada, el que en éstos momentos se propone detener su historia, (¿Cómo llamar historia a los acontecimientos de un ser muerto?) por estar confundido.. lastimado y carente de inspiración.
Se que mis palabras "seguiré" encerraban la promesa de continuación, mas mi corazón debil y fragil se resiste a hacerlo, sus ligamentos espirituales se aferran a la paz y se niega a ser arrancado para hablar.
Heme aqui pues con un deseo extraño escribir acerca de la escritura druídica. Ésto inspirado en un ser que con su mirada curiosa me custionaba sobre ello.
He decidido, entonces, por medio de ésta forma de expresión, mostrar un poco de mi contexto cuando era un dios..
Y compartiré en éste espacio la sagrada escritura de los druidas en sus últimos tiempos.. La escritura Ogham.
Ésta escritura se basaba, como la mayoría de la cultura y su fe, en los árboles.
Los árboles constituían la base de sus vidas; todo en la naturaleza poseía su propio significado y portaba para aquel que ”supiera ver” un claro mensaje. Cada tipo de árbol poseía su propia energía y sabiduría diferente a las del resto que además tenía alguna característica vinculada con los rasgos de cada personalidad humana.
En los momentos difíciles se invocaba al dios de cada árbol (En mi caso dios del Oak o roble) para hallar respuestas ante determinadas circunstancias, pues ya en aquel entonces era sabido que había que recurrir a fuentes de sabiduría más genuinas que la temerosa y engañosa mente humana para hallar respuestas válidas.
En fin, éste simbolismo se inició con un sistema de dedos y señalización de los druidas y ya a finales de ésta cultura, para la escritura como alfabeto. Para ésto, empleaban varitas de madera, o grababan las Fedhas correspondientes a cada árbol en la superficie, para después leer la suerte sobre ella. En la siguiente imágen se está plasmada la organización de la escritura Ogham en los árboles, ésta es la llamada ventana de Fionn:

En la figura que coloqué anteriormente, se muestra la estructura del alfabeto Ogham, que constaba de 20 letras, representadas por trazos rectos o diagonales en número variable de uno a cinco, dibujados o grabadas encima, debajo o transversales en una línea horizontal o vertical o a lo largo de los bordes del objeto en el que las letras están labradas.
