Navegando hacia la evolución.

Fué dificil de comprender para mi... ésta era, éste tiempo nuevo de tecnología.. el ver que éstas son letras, y no "son" porque no son tangibles.. Sin embargo, mis visitantes e invitados, pueden observar éstas palabras que no son poemas de amor y belleza, sino la memoria de un ser que existe dentro de un cuerpo humano sin vida.
Aveces, los imagino a ustedes en algún rincon de éste hermoso planeta, encontrando en sus numerosos viajes digitales ésta historia de mi "vida". Y por ustedes que desean conocerme, a mi, Avicus, el dios del bosque de Gran Bretaña, servidor de la Madre, por ustedes a quienes siempre dirijo las primeras y últimas palabras de mis escritos, por ustedes y por mí, continuo éste despliegue de recuerdos.
Aveces, los imagino a ustedes en algún rincon de éste hermoso planeta, encontrando en sus numerosos viajes digitales ésta historia de mi "vida". Y por ustedes que desean conocerme, a mi, Avicus, el dios del bosque de Gran Bretaña, servidor de la Madre, por ustedes a quienes siempre dirijo las primeras y últimas palabras de mis escritos, por ustedes y por mí, continuo éste despliegue de recuerdos.
Recuerdos maravillosos que estaba creando con cada momento que pasaba. Los instantes en los que junto con Mael y Marius planeábamos nuestro viaje y cómo sería el lugar que habitaríamos en la nueva ciudad.
La sonrisa que en éstos momentos se dibuja en mi rostro pétreo y gélido, al recordar esos instantes, es quizá una pincelada similar a la que en ésos momentos se mostraba en mi cara. Era el momento de partir con, ahora, mis dos compañeros a un nuevo lugar. Los tres dioses a través de las aguas.
¿Lograrían Mael y Marius tener un trato pacífico durante el viaje?
Respecto a ésto, me daba pánico que se desatara en medio de las aguas una batalla en la que alguno de mis queridos amigos desapareceiera. Porsupuesto yo no permitiría que ninguno le hiciera daño al otro. Antes preferiría que los tres tomáramos caminos diferentes.
Realmente no deseaba nada de eso. Yo observaba cada encuentro entre ellos desde la preparación del viaje.

Pues bien, todo estaba listo. Nuestros arcones y pertenencias ya estaban en la embarcación. Mael no llevaba nada en concreto, solo algunas armas. Marius llevaba muchos pergaminos y libros; ropas suntuosas y algunas cosas mas. Yo por mi parte llevaba algo de ropa, armas y algunos objetos de mi agrado que encontré en Roma. Pero sobre todo llevaba mi corazón antiguo y mi inmortal memoria.
Fué una experiencia bastante nueva para mi. Viajar con dos dioses más a través de las aguas. Dioses con una personalidad contrastante y un tanto peligrosa.
No tenía de que quejarme, era maravilloso convivir con ellos. Algunas veces discutíamos pero era lo mínimo. Compartíamos mucho tiempo con Marius quien ya no se peleaba tanto con Mael ni amenazaban con matarse.
En lo que respecta a mi, para entoces, mi piel ya no era color marrón sino de un tono parecido a un humano bronceado, una piel dorada, no oscura. Era muy alto, más que Mael e igual o quizá mas alto que Marius. Contrastaba mucho con mis blancos compañeros. Mi cabello era profundamente negro y el de ellos era como el dios Sol. Ellos me señalaban los cambios que observaban en mi físico. Ésta situación me parecía curiosa y agradable. Imáginaba muchas cosas.
Pero regresemos al barco, a lo que aprendía ahí.
Mael, se mostraba tranquilo y sorprendentemente amable con migo, más dócil que antes. Claro, su talante áspero y personalidad dura, jamás los perdía. Era totalmente lo contrario a Marius. Los polos opuestos. Lo que respecta a mi, no sabía como encajaba en ésa escena de los tres dioses, solo sabía que estaba felíz.

Yo platicaba sobre las cosas maravillosas del los bosques y los druidas con Mael, mi testarudo y amado Mael,el rubio y hermoso druida que ahora con agria dulzura y cariño me sabía narrar los encantos y la magia de nuestra antigua religión. Las hadas, los cantos y rezos, la astrología y simbología, todo aquello que nos rodeó y de lo que alguna vez formamos parte. Yo sentía que Mael y yo podíamos estar hablando muchas noches sobre ello en la popa del barco, con la diosa Luna arruyandose con nuestras palabras. Los dos conocíamos el tema de nuestra antigua fe, lo habíamos vivído desde dos ángulos diferentes(Yo como dios y el como sacerdote) pero habíamos sido parte de ello. Conocía muy bien a Mael, era de mi sangre.. de la de ella..
Cuando estaba con Marius era diferente, porsupuesto. Leíamos algunas obras clásicas, que aunque yo las decifraba, no las comprendía. Pero para ésto él me brindaba algunas explicaciones bastante interesantes de las mismas, a las que yo atentamente ponía toda mi concentración asimilando todo rápidamente. Verlo actuar, a ése ser rubio e intelectual, como si los filósofos estuvieran presentes, me llenaba de emoción y gratitud. Pasábamos muchas horas juntos haciendo diversas cosas, disfrutando de nuestra compañía. Él era muy inteligente y bueno con migo, advertía en él un curioso agrado por mi, agrado recíproco,que yo trataba de agradecer, mi compañía no parecía desagradarle.
La sonrisa que en éstos momentos se dibuja en mi rostro pétreo y gélido, al recordar esos instantes, es quizá una pincelada similar a la que en ésos momentos se mostraba en mi cara. Era el momento de partir con, ahora, mis dos compañeros a un nuevo lugar. Los tres dioses a través de las aguas.
¿Lograrían Mael y Marius tener un trato pacífico durante el viaje?
Respecto a ésto, me daba pánico que se desatara en medio de las aguas una batalla en la que alguno de mis queridos amigos desapareceiera. Porsupuesto yo no permitiría que ninguno le hiciera daño al otro. Antes preferiría que los tres tomáramos caminos diferentes.
Realmente no deseaba nada de eso. Yo observaba cada encuentro entre ellos desde la preparación del viaje.

Pues bien, todo estaba listo. Nuestros arcones y pertenencias ya estaban en la embarcación. Mael no llevaba nada en concreto, solo algunas armas. Marius llevaba muchos pergaminos y libros; ropas suntuosas y algunas cosas mas. Yo por mi parte llevaba algo de ropa, armas y algunos objetos de mi agrado que encontré en Roma. Pero sobre todo llevaba mi corazón antiguo y mi inmortal memoria.
Fué una experiencia bastante nueva para mi. Viajar con dos dioses más a través de las aguas. Dioses con una personalidad contrastante y un tanto peligrosa.
No tenía de que quejarme, era maravilloso convivir con ellos. Algunas veces discutíamos pero era lo mínimo. Compartíamos mucho tiempo con Marius quien ya no se peleaba tanto con Mael ni amenazaban con matarse.
En lo que respecta a mi, para entoces, mi piel ya no era color marrón sino de un tono parecido a un humano bronceado, una piel dorada, no oscura. Era muy alto, más que Mael e igual o quizá mas alto que Marius. Contrastaba mucho con mis blancos compañeros. Mi cabello era profundamente negro y el de ellos era como el dios Sol. Ellos me señalaban los cambios que observaban en mi físico. Ésta situación me parecía curiosa y agradable. Imáginaba muchas cosas.
Pero regresemos al barco, a lo que aprendía ahí.
Mael, se mostraba tranquilo y sorprendentemente amable con migo, más dócil que antes. Claro, su talante áspero y personalidad dura, jamás los perdía. Era totalmente lo contrario a Marius. Los polos opuestos. Lo que respecta a mi, no sabía como encajaba en ésa escena de los tres dioses, solo sabía que estaba felíz.

Yo platicaba sobre las cosas maravillosas del los bosques y los druidas con Mael, mi testarudo y amado Mael,el rubio y hermoso druida que ahora con agria dulzura y cariño me sabía narrar los encantos y la magia de nuestra antigua religión. Las hadas, los cantos y rezos, la astrología y simbología, todo aquello que nos rodeó y de lo que alguna vez formamos parte. Yo sentía que Mael y yo podíamos estar hablando muchas noches sobre ello en la popa del barco, con la diosa Luna arruyandose con nuestras palabras. Los dos conocíamos el tema de nuestra antigua fe, lo habíamos vivído desde dos ángulos diferentes(Yo como dios y el como sacerdote) pero habíamos sido parte de ello. Conocía muy bien a Mael, era de mi sangre.. de la de ella..
Cuando estaba con Marius era diferente, porsupuesto. Leíamos algunas obras clásicas, que aunque yo las decifraba, no las comprendía. Pero para ésto él me brindaba algunas explicaciones bastante interesantes de las mismas, a las que yo atentamente ponía toda mi concentración asimilando todo rápidamente. Verlo actuar, a ése ser rubio e intelectual, como si los filósofos estuvieran presentes, me llenaba de emoción y gratitud. Pasábamos muchas horas juntos haciendo diversas cosas, disfrutando de nuestra compañía. Él era muy inteligente y bueno con migo, advertía en él un curioso agrado por mi, agrado recíproco,que yo trataba de agradecer, mi compañía no parecía desagradarle.

Muchas veces, mi compañero romano conversaba con el capitán mortal del barco. A mi me parecía desagradable igual que a Mael, quien me susurraba que a Marius le gustaban las mentiras. Yo trataba de no ahondar mas en el tema por respeto.
Yo amaba a mis compañeros, ambos significaban mucho para mi.
El viaje seguía. Era largo, peligroso y extraño para los mortales que nos acompañaban, ya que solo viajábamos de noche. Pedíamos comida y bebida simulando desearla. Era divertido actuar como mortal, tanto, que los tres reíamos por largo rato antes de tirar la comida. Mael, entre risas burlonas, me decía que yo, el dios, me mostraba nervioso y excesivamente amable al actuar frente a mortales, frente a mis posibles sacrificios. Marius solo se limitaba a observar mi reacción y reir ante el comentario de Mael, mientras yo no sabía a donde mirar por lo apenado que estaba.
Cuando nos deteníamos en algún lugar y despertaba antes de partir, yo me dirigía a la playa. Podría haber pasado horas, incluso noches enteras viendo con mis ojos sobrenaturales la organización de la vida marítima, comparando ésta con la que observaba en el bosque y en las ciudades.
Fué maravillosa para mi la experiencia del viaje. Aún con los leves enfrentamientos, absurdos para mi, de Marius y Mael. El conocerlos más, el estar acompañado, conocer lugares, y aprender de todo cuanto hacíamos, hacía que mi inerte corazón se alegrara.
El viaje terminó en el puerto de la gran ciudad de Constantinopla. Tres dioses buscando paz, buscando un destino más en su larga existencia...
Cierro mis ojos ante lo que sé que seguirá. Queridos acompañantes.
No puedo seguir. No por ésta ocasión. Mi corazón se resiste a hacerlo. El dolor, el constante dolor que viví en éste nuevo lugar es como una pesadilla interminable...
He de continuar.. por mi, por ustedes. Por mi abatido corazón y fragil memoria. Fragil por la facilidad en la que se sumerge en la eliminación cruel de recuerdos cuando es amenazada por el dolor...
Seguire...
He de continuar.. por mi, por ustedes. Por mi abatido corazón y fragil memoria. Fragil por la facilidad en la que se sumerge en la eliminación cruel de recuerdos cuando es amenazada por el dolor...
Seguire...

1 Comments:
me encantas Avicus y la relacion con Marius y Mael, de entre los antiguos eres uno de los mejores, te pareces a Louis en el caracter templado y pasivo, me encantas
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